Es una de las frases que más escuchamos en consulta: «prefiero no hacerme la biopsia, no quiero quedar impotente». Ese miedo, muy comprensible, hace que muchos hombres pospongan un estudio que puede detectar un cáncer a tiempo.

De dónde viene el mito

La próstata está rodeada de estructuras nerviosas relacionadas con la erección, y es natural asumir que «pinchar» la glándula puede dañarlas. A esto se suma la confusión con la cirugía de próstata, un procedimiento distinto que sí puede afectar la función eréctil en algunos casos.

Qué dice la evidencia

La biopsia de próstata (transrectal o transperineal) utiliza una aguja fina guiada por ultrasonido que no atraviesa los paquetes nerviosos responsables de la erección. Los estudios de seguimiento muestran que la función eréctil a los tres meses del procedimiento es comparable a la previa. Cuando aparecen molestias, suelen ser temporales.

Riesgos reales del procedimiento

Como todo procedimiento médico, la biopsia tiene efectos posibles: sangrado leve en orina o semen durante unos días, molestia local e infección (poco frecuente y prevenible con antibióticos o con la vía transperineal). Tu urólogo debe explicarte todo esto antes del estudio.

Lo importante

Retrasar una biopsia indicada por miedo a la impotencia puede costar mucho más que unos días de molestias: un cáncer de próstata detectado a tiempo tiene tasas de curación muy altas. Si tienes dudas, coméntalas abiertamente con tu urólogo — para eso estamos.