En resumen: con los años, a casi todos los hombres les aparece hiperplasia prostática, es decir, más células en la próstata, y en muchos eso hace que la glándula crezca. Es parte del envejecimiento, no algo que hiciste mal. Para que ocurra hacen falta hormonas masculinas, sobre todo una llamada DHT, y la inflamación y el metabolismo parecen influir. Una próstata grande no siempre da molestias, y este crecimiento benigno no es cáncer, aunque ambos pueden coexistir.

Si te dijeron que tienes la próstata crecida, o simplemente ya tienes edad para preguntártelo, lo primero que conviene saber es que estás en buena compañía. Lo segundo, que entender por qué pasa ayuda mucho a perderle el miedo.

¿Qué tan común es?

Muy común. Los datos más sólidos vienen de estudios de autopsia, en los que se revisó la próstata de muchos hombres al microscopio:

EdadHombres con hiperplasia vista al microscopio
31 a 40 años8 % [1]
51 a 60 años50 % [1]
60 años60 % [2]
80 años80 % [2]

Dicho de otra forma: a los 60 años, unos 6 de cada 10 hombres; a los 80, unos 8 de cada 10.

Gráfica de barras: hiperplasia prostática vista al microscopio en 8 % de los hombres de 31 a 40 años, 50 % de 51 a 60, 60 % a los 60 y 80 % a los 80. Figura 1. Frecuencia de hiperplasia prostática por edad en estudios de autopsia. Fuentes: [1] y [2].

Y no empieza de golpe. Al analizar cómo crece este tejido, los investigadores calcularon que el proceso probablemente arranca antes de los 30 años [1]. Avanza durante décadas, tan despacio que no lo notas. Por eso a los 60 o 70 años parece que «de repente» la próstata creció, cuando en realidad llevaba mucho tiempo haciéndolo.

Como referencia: la próstata de un adulto joven pesa unos 20 gramos, y ese peso se mantiene estable con la edad a menos que aparezca la hiperplasia [1].

Es como otras partes del cuerpo que cambian con los años: la piel pierde elasticidad, la vista cambia, los huesos se vuelven más frágiles. La próstata crece.

Crecimiento prostático e hiperplasia: parecidos, pero no iguales

Seguramente has oído las dos expresiones. Se usan casi como sinónimos, pero no significan lo mismo:

  • Crecimiento prostático es el tamaño: lo que el médico palpa en la exploración o lo que se mide en un ultrasonido.
  • Hiperplasia prostática benigna es lo que se ve al microscopio cuando se analiza una muestra de tejido: más células de las que debería haber [2]. Las guías europeas reservan el término para ese patrón visto al microscopio [3].

Imagina un jardín. Las plantas pueden crecer de dos maneras:

  1. Cada planta se hace más grande. Sus hojas y ramas se expanden, pero siguen siendo las mismas plantas. Eso es hipertrofia, y es lo que pasa en tus músculos cuando haces pesas: cada célula se agranda, pero no nacen células nuevas.
  2. Nacen plantas nuevas. Hay más plantas en el mismo espacio. Eso es hiperplasia: más cantidad de células.

En la próstata ocurre lo segundo [2].

Las cifras de la tabla anterior son de hiperplasia vista al microscopio, no de próstatas agrandadas. En la práctica, muchos médicos hablan de «crecimiento prostático» porque es lo que se puede medir en una persona viva; la hiperplasia, en sentido estricto, solo se confirma al microscopio.

Una próstata grande no siempre da molestias

Que la próstata crezca no significa que vayas a tener síntomas, y mucho menos que necesites operarte.

Imagina la próstata como una pelota alrededor de un tubo. El tubo es la uretra, por donde sale la orina.

  • Si la pelota crece hacia afuera, hacia donde no hay nada que apretar, puede crecer mucho sin que sientas nada. La orina pasa normal.
  • Si crece hacia adentro, hacia el tubo, lo comprime. Ahí empiezan las molestias: chorro débil, esfuerzo para empezar a orinar, levantarte varias veces en la noche.

Esquema en corte: a la izquierda, la próstata crece hacia afuera y la uretra sigue abierta; a la derecha, crece hacia adentro y estrecha la uretra. Figura 2. Lo que importa no es solo cuánto crece la próstata, sino hacia dónde. Esquema ilustrativo, no a escala.

Las guías lo explican así: no todos los hombres con hiperplasia desarrollan una próstata agrandada, y no toda próstata agrandada obstruye la salida de la orina [2]. Además, cuándo empieza el crecimiento y qué tan rápido avanza varía mucho de un hombre a otro [2]. Por eso hay hombres con una próstata grande que nunca sienten nada, y otros con un crecimiento parecido que tienen molestias importantes.

Y al revés: no todo síntoma urinario viene de la próstata. Cada vez más estudios muestran que muchas de estas molestias no tienen que ver con ella; la vejiga, por ejemplo, también puede causarlas [3]. Por eso vale la pena que un médico lo evalúe en lugar de suponerlo.

La paradoja de la testosterona

Aquí viene algo que parece no cuadrar. Durante años se pensó que la testosterona hacía crecer la próstata. Pero con la edad la testosterona baja, y aun así la próstata crece más. ¿Cómo es posible?

Por qué se culpaba a la testosterona. Sin testículos que funcionen, la próstata no desarrolla hiperplasia. Los hombres castrados antes de la pubertad tienen próstatas atróficas, es decir, pequeñas y sin desarrollar [2]. Parecía obvio: sin testosterona no hay crecimiento.

Por qué no es tan simple. La testosterona baja poco a poco con los años, alrededor de 1 a 2 % por año [4]. Un hombre de 80 tiene bastante menos que uno de 30, y sin embargo su próstata es, con más frecuencia, más grande.

La respuesta está en la DHT. La testosterona actúa en la próstata sobre todo a través de la dihidrotestosterona, o DHT [2]. La testosterona llega a la próstata por la sangre y, ya dentro de sus células, una enzima llamada 5-alfa-reductasa la convierte en DHT [2]. La DHT se une con más fuerza a su receptor y se considera un andrógeno más potente [2]. Piensa en la testosterona como un ingrediente y en la DHT como el producto terminado.

Un dato que encaja: en un estudio que siguió a hombres durante años, la DHT en sangre no bajó con la edad como la testosterona [4]. Es una explicación probable de por qué la próstata sigue creciendo aunque la testosterona disminuya.

Hay además una idea que ayuda a entender por qué tener más testosterona no equivale a tener una próstata más grande. Según el llamado modelo de saturación, el receptor de la próstata se satura cuando la testosterona en sangre llega a 150–200 ng/dL; por encima de ese nivel, la testosterona extra tiene poco efecto dentro de la próstata [5]. Es un modelo propuesto al estudiar el tratamiento con testosterona, no una ley, y no aplica por debajo de ese nivel, donde la testosterona sí importa.

La inflamación: otra pieza del rompecabezas

Las hormonas permiten que la próstata crezca, pero no son toda la historia. La inflamación crónica de la próstata también parece participar en la aparición y el avance de la hiperplasia [3].

Un estudio revisó las biopsias de 4 109 hombres que participaban en un gran ensayo de prevención del cáncer de próstata y cuya biopsia no mostró cáncer. Casi 8 de cada 10 (78 %) tenían inflamación crónica en la próstata [6]. Dos matices importantes: no eran hombres tomados al azar de la población, y en ese seguimiento de cuatro años la inflamación, por sí sola, no se asoció a que aparecieran síntomas nuevos ni a que avanzaran; solo la inflamación más intensa mostró relación [6].

Piensa en la inflamación como un estado de alerta constante del tejido. ¿Qué la provoca? Muchas veces no lo sabemos. De hecho, las guías estadounidenses incluyen el papel de la inflamación entre las preguntas que la ciencia todavía no ha resuelto [2].

El síndrome metabólico

El síndrome metabólico se define, según los criterios usados en estos estudios, por al menos tres de estos factores: presión arterial alta, glucosa en ayunas elevada, triglicéridos altos, cintura de 102 cm o más y colesterol «bueno» (HDL) bajo [7].

¿Qué tiene que ver con la próstata? Dos revisiones sistemáticas de estudios en hombres con síntomas urinarios o crecimiento prostático encontraron que quienes tienen síndrome metabólico tienen, en promedio, la próstata algo más grande: entre 1.8 y 4.4 mL más [7,8]. Es una diferencia real, pero pequeña.

Sobre los síntomas, los resultados no coinciden: una de las revisiones no encontró diferencias [8] y la otra sí encontró más síntomas moderados e intensos en quienes tenían síndrome metabólico [7].

Las guías europeas señalan que los síntomas urinarios se asocian a factores que se pueden modificar, como el síndrome metabólico, y que eso los convierte en un posible blanco de prevención [3]. Cuidar el peso, la glucosa y la presión vale la pena por tu salud en general; su efecto sobre la próstata todavía se estudia [2].

En resumen: las hormonas lo permiten, y la inflamación y el metabolismo parecen sumar.

Lo que todavía no sabemos

Sería deshonesto presentar esto como un tema cerrado. La guía de la Asociación Americana de Urología describe la hiperplasia como el resultado probable de varios factores cuya causa exacta se desconoce [2], y reconoce enormes huecos de conocimiento, entre ellos el papel de la inflamación, de las alteraciones metabólicas, de la obesidad y de factores del ambiente [2]. Lo que hoy sabemos explica buena parte del fenómeno, pero no todo.

¿Cuándo prestarle atención?

Como el crecimiento es tan lento, muchas molestias se van instalando sin que te des cuenta, o las atribuyes a «la edad». Hazte estas preguntas:

  • ¿Te cuesta empezar a orinar o tienes que hacer esfuerzo?
  • ¿El chorro es más débil que antes?
  • ¿Te despiertas en la noche para orinar? ¿Una, dos, tres veces?
  • ¿Sientes urgencia, esas ganas repentinas que no puedes aguantar?

Tener algún síntoma urinario es muy frecuente en hombres mayores, aunque a menudo es leve o molesta poco [3]. Que sea frecuente no significa que tengas que resignarte. Las guías recomiendan que todo hombre con síntomas urinarios sea evaluado formalmente antes de decidir cualquier tratamiento [3], así que, si los notas, coméntalo con tu médico.

Una situación no admite espera: no poder orinar en absoluto. Es la retención aguda de orina, en la que la vejiga se llena, duele y no sale nada [3]. Requiere atención médica de inmediato.

Y la buena noticia es que no se trata de «aguantarse o operarse»:

  • Vigilar es una opción válida para muchos hombres cuyos síntomas no les molestan [3].
  • Cambios de hábitos y autocuidado. Están muy subestimados, pero hay evidencia de que reducen los síntomas y su avance [3].
  • Medicamentos, cuando hacen falta.
  • Cirugía, que no es para todos.

Lo esencial

  1. La hiperplasia prostática es casi universal con la edad. Es esperada y no es culpa tuya.
  2. Influyen varias cosas: las hormonas (sobre todo la DHT), y probablemente la inflamación y el metabolismo. Todavía quedan preguntas por resolver.
  3. Una próstata grande no siempre da síntomas, y no todos los síntomas necesitan cirugía.
  4. Tienes opciones: desde vigilar y cambiar hábitos hasta medicamentos o cirugía.

¿Te preocupa que el crecimiento sea cáncer? Lo explico en ¿La próstata agrandada puede convertirse en cáncer?.

Preguntas frecuentes

¿Tener la próstata grande significa que me van a operar? No necesariamente. No toda próstata grande obstruye la orina ni da molestias, y para quienes sí tienen síntomas existen opciones antes de la cirugía, como vigilar, cambiar hábitos o tomar medicamentos.

Si tengo la testosterona baja, ¿mi próstata deja de crecer? No necesariamente. La próstata usa sobre todo la DHT, que se forma a partir de la testosterona, y por encima de cierto nivel tener más o menos testosterona en la sangre cambia poco lo que pasa dentro de la próstata. Por eso puede seguir creciendo aunque tu testosterona baje con la edad.

¿A qué edad empieza a crecer la próstata? Al microscopio, la hiperplasia es poco frecuente antes de los 40 años (alrededor de 8 % entre los 31 y 40) y se vuelve muy común después de los 50. El proceso probablemente empieza antes de los 30, pero avanza muy despacio.


Referencias

  1. Berry SJ, Coffey DS, Walsh PC, Ewing LL. The development of human benign prostatic hyperplasia with age. J Urol. 1984;132(3):474-9. doi:10.1016/s0022-5347(17)49698-4. PMID: 6206240.
  2. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, Goueli R, Kirkby E, Stoffel JT, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to benign prostatic hyperplasia (BPH): AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211(1):11-9. doi:10.1097/JU.0000000000003698. PMID: 37706750. Versión íntegra: American Urological Association; 2023.
  3. Cornu JN, Elterman D, Hashim H, Herrmann TRW, Karavitakis M, Malde S, et al. EAU Guidelines on Non-Neurogenic Male Lower Urinary Tract Symptoms (LUTS) [Internet]. Arnhem: EAU Guidelines Office; 2026 [citado 3 oct 2026]. Disponible en: https://uroweb.org/guidelines.
  4. O'Donnell AB, Araujo AB, McKinlay JB. The health of normally aging men: The Massachusetts Male Aging Study (1987-2004). Exp Gerontol. 2004;39(7):975-84. doi:10.1016/j.exger.2004.03.023. PMID: 15236757.
  5. Dupree JM, Langille GM, Khera M, Lipshultz LI. The safety of testosterone supplementation therapy in prostate cancer. Nat Rev Urol. 2014;11(9):526-30. doi:10.1038/nrurol.2014.163. PMID: 25069737.
  6. Nickel JC, Roehrborn CG, Castro-Santamaria R, Freedland SJ, Moreira DM. Chronic prostate inflammation is associated with severity and progression of benign prostatic hyperplasia, lower urinary tract symptoms and risk of acute urinary retention. J Urol. 2016;196(5):1493-8. doi:10.1016/j.juro.2016.06.090. PMID: 27378134.
  7. Omran A, Leca BM, Oštarijaš E, Graham N, Da Silva AS, Zaïr ZM, et al. Metabolic syndrome is associated with prostate enlargement: a systematic review, meta-analysis, and meta-regression on patients with lower urinary tract symptom factors. Ther Adv Endocrinol Metab. 2021;12:20420188211066210. doi:10.1177/20420188211066210. PMID: 34900218.
  8. Gacci M, Corona G, Vignozzi L, Salvi M, Serni S, De Nunzio C, et al. Metabolic syndrome and benign prostatic enlargement: a systematic review and meta-analysis. BJU Int. 2015;115(1):24-31. doi:10.1111/bju.12728. PMID: 24602293.

Basado en un video del canal de YouTube del Dr. Pablo Rojas: youtube.com/@Dr.PabloRojasUBE.

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