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Dr. Pablo Rojas
Tratamientos12 min de lectura

No puedo orinar: qué hacer y qué pasa después de la sonda

Cuando la vejiga está llena y no sale nada, hay que poner una sonda. Te explico por qué pasa, qué la provoca, cómo se intenta retirar la sonda y cuándo se recomienda operar.

Dr. Pablo RojasMédico
En este artículo

En resumen: no poder orinar con la vejiga llena se llama retención aguda de orina, y es una urgencia: hay que vaciar la vejiga con una sonda. Después, la guía americana recomienda tomar al menos tres días un medicamento que relaja la próstata (un alfabloqueador) antes de intentar retirarla [1]. En un estudio con más de 6,000 hombres, 61 de cada 100 volvieron a orinar solos al retirar la sonda [2]. Aun así, el riesgo de otra retención sigue ahí [1]. Si los intentos fallan una y otra vez y la causa es la próstata, la cirugía es el tratamiento principal [1], porque vivir con sonda no corrige la obstrucción.

Si estás leyendo esto con una sonda puesta, o acabas de salir de urgencias porque no podías orinar, es normal que tengas muchas preguntas: por qué pasó, cuánto tiempo vas a traer la sonda, si vas a volver a orinar solo y si esto se puede repetir.

No puedo orinar y me duele el bajo vientre: ¿qué hago?

Busca atención médica de inmediato, en urgencias.

Cuando la vejiga está llena y simplemente no sale nada, se trata de una retención aguda de orina. El problema ya no es orinar mal: es no poder orinar en absoluto. La vejiga se estira, duele la parte baja del abdomen y, por más que lo intentes, la orina no sale.

Aquí la próstata deja de ser una molestia y se convierte en una urgencia. Hay que colocar una sonda para vaciar la vejiga. En ese momento, la sonda no es opcional: es necesaria.

¿Por qué la próstata puede tapar la salida de la orina?

La próstata está justo debajo de la vejiga y rodea la uretra, que es el conducto por donde sale la orina. Imagínala como una dona atravesada por un popote: la dona es la próstata y el popote, la uretra.

Con los años, la próstata tiende a crecer. Si la dona se hace más gruesa, el popote se aplasta. Cuando la obstrucción es tan importante que la vejiga ya no puede vencerla por sí sola, la orina deja de salir.

Dibujo de la vejiga llena de orina amarilla y muy estirada; debajo, la próstata agrandada aprieta la uretra, con flechas rojas que la comprimen y una X que marca que la orina no sale.
Figura 1. Retención aguda de orina: la próstata agrandada aprieta la uretra, la orina no puede salir y la vejiga se llena y se estira. Ilustración, no a escala.

Muchas veces es la primera señal. En un estudio internacional con más de 6,000 hombres atendidos por retención de orina, en 44 de cada 100 fue la retención la que reveló que tenían la próstata crecida [2].

¿Qué puede provocar que de repente no pueda orinar?

En ese mismo estudio, unas 7 de cada 10 retenciones aparecieron sin un detonante claro. Las otras 3 de cada 10 tuvieron uno, sobre todo una anestesia (por ejemplo, por otra cirugía) o haber tomado alcohol en exceso [2].

Los medicamentos también pueden provocarla: se calcula que hasta 10 de cada 100 retenciones podrían deberse a ellos [3]. Se ha descrito con [3]:

  • medicamentos con efecto anticolinérgico, como algunos antidepresivos, antipsicóticos e inhaladores para los bronquios;
  • analgésicos opioides y la anestesia;
  • medicamentos que estimulan los receptores alfa, como algunos descongestionantes de los antigripales;
  • benzodiacepinas (algunos calmantes y pastillas para dormir);
  • medicamentos para relajar la vejiga;
  • algunos medicamentos para la presión, los llamados calcioantagonistas.

Los hombres mayores tienen más riesgo de que un medicamento les cause retención, porque muchos ya tienen la próstata crecida o toman varios medicamentos a la vez [3]. Cuando un medicamento la provocó, además de la sonda se suspende o se baja la dosis del responsable [3]. Esa decisión la toma tu médico: no dejes por tu cuenta un medicamento que tomas por otra enfermedad.

¿Quién tiene más riesgo de una retención de orina?

Un estudio siguió durante cuatro años a más de 2,000 hombres de una comunidad de Estados Unidos [4]. El riesgo subió con la edad y, sobre todo, cuando además había síntomas al orinar. Estas son las retenciones por cada 1,000 hombres al año [4]:

EdadSin síntomas o con síntomas levesCon síntomas moderados o severos
40 a 49 años2.63.0
70 a 79 años9.334.7

Es decir, entre los hombres de 70 a 79 años con síntomas moderados o severos, unos 35 de cada 1,000 tuvieron una retención cada año. El chorro débil y la próstata grande también aumentaron el riesgo [4].

¿Cómo es la sonda y para qué sirve el globo?

La sonda urinaria es un tubo delgado y flexible. Casi siempre se coloca por la uretra: así se hizo en 9 de cada 10 hombres del estudio internacional [2]. Sube por la uretra, atraviesa la próstata y llega a la vejiga. Ahí, un pequeño globo inflado la sostiene para que no se salga, y la orina escurre por la sonda.

Dibujo de la vejiga casi vacía con una sonda que sube por la uretra y atraviesa la próstata agrandada; un globo inflado la sostiene dentro de la vejiga y una flecha roja muestra la orina amarilla saliendo por la sonda.
Figura 2. La sonda atraviesa la próstata y un pequeño globo inflado la mantiene dentro de la vejiga; la orina sale por la sonda. Ilustración, no a escala.

¿Cuánto tiempo tengo que traer la sonda?

Por lo general, unos días. La guía americana recomienda:

  • Empezar un alfabloqueador, un medicamento que relaja la próstata, como la tamsulosina o la alfuzosina [1].
  • Tomarlo al menos tres días antes de intentar retirar la sonda [1].
  • Si tienes una infección urinaria activa, considerar esperar a que se cure antes del intento [1].

En el estudio internacional, el intento de retirar la sonda se hizo, por lo general, alrededor de 5 días después de colocarla [2]. Dejarla más de 3 días no aumentó las probabilidades de orinar solo, pero sí se asoció a más complicaciones y a estancias más largas en el hospital [2]. Por eso no conviene alargarla sin necesidad.

¿Qué probabilidad hay de orinar solo cuando me quiten la sonda?

En el estudio internacional, 61 de cada 100 hombres volvieron a orinar solos al retirarla [2]. Quienes tomaron el alfabloqueador antes del intento lo lograron con más frecuencia: según el análisis del estudio, casi duplicó sus posibilidades [2].

Los ensayos que reunió la guía americana muestran lo mismo: con alfuzosina orinaron solos 60 de cada 100 hombres, frente a 39 con placebo; con tamsulosina, 47 frente a 29 [1].

Gráfica de barras: con alfuzosina, 60 % orinó solo al retirar la sonda frente a 39 % con placebo; con tamsulosina, 47 % frente a 29 % con placebo.
Figura 3. El alfabloqueador aumenta la probabilidad de orinar solo al retirar la sonda, pero no a todos les funciona. Fuente: [1].

Hay situaciones en las que es más probable que el intento falle [2]:

  • tener 70 años o más;
  • una próstata de 50 gramos o más;
  • síntomas severos antes de la retención;
  • que al poner la sonda haya salido un litro de orina o más;
  • que la retención haya aparecido sin un detonante.

¿Qué significa que la próstata «se mete» en la vejiga?

A veces la próstata no solo crece hacia los lados, sino también hacia arriba, y una parte se asoma dentro de la vejiga, justo encima de la salida. Se ve en el ultrasonido y se llama protrusión prostática intravesical.

Dos dibujos de la vejiga con orina amarilla y la próstata debajo: a la izquierda, una próstata normal que queda por debajo de la vejiga; a la derecha, una próstata agrandada que se mete en la vejiga, con una flecha roja que marca cuánto sobresale.
Figura 4. A la izquierda, la próstata queda por debajo de la vejiga. A la derecha, la próstata agrandada se mete en la vejiga; la flecha marca cuánto sobresale, que es lo que se mide en el ultrasonido. Ilustración, no a escala.

Esa medida da una pista sobre la sonda:

  • La guía europea señala que la protrusión parece predecir si se podrá retirar la sonda [5].
  • Una revisión reunió dos estudios: cuando la próstata sobresale más de 10 milímetros dentro de la vejiga, solo 13 y 18 de cada 100 hombres lograron orinar sin sonda, frente a unos 80 de cada 100 cuando sobresale menos [6].
  • Por eso, sus autores recomiendan hablar con esos hombres de la alta probabilidad de necesitar cirugía [6].

Los estudios son distintos entre sí, y todavía no se sabe cuánto cambia la medición según quién hace el ultrasonido [5, 6]. Es una pista útil, no una sentencia.

Si me quitaron la sonda urinaria, ¿ya pasó el problema?

No del todo.

Que la sonda salga bien no significa que la causa se haya ido. La guía americana pide avisarle al paciente que, aunque logre orinar, sigue teniendo más riesgo de otra retención [1]. En todos los estudios, una parte importante de los hombres volvió a tener retención o síntomas días o meses después, y necesitó otra sonda o cirugía [1].

Después de un primer episodio, si no se corrige la causa de fondo, cada episodio puede facilitar el siguiente. Por eso, aunque hoy orines bien, conviene darle seguimiento con tu médico.

El medicamento también puede ayudar después. En un ensayo con hombres que ya habían vuelto a orinar solos tras una primera retención, seguir con alfuzosina redujo la necesidad de cirugía en los primeros meses [7]. A los seis meses, la diferencia (17 de cada 100 frente a 24 con placebo) ya no fue concluyente [7]. En ambos grupos, la causa principal de esas cirugías fue que la retención volvió [7].

¿Qué pasa si no logro orinar cuando me quitan la sonda?

La vejiga vuelve a llenarse y hay que colocar otra sonda: es la misma urgencia del principio, así que busca atención de inmediato. En el estudio internacional, cuando el primer intento falló, cerca de la mitad de los hombres volvió a la sonda y se operó; otros hicieron un segundo intento, y solo 3 de cada 10 lo lograron [2].

Cuando el ciclo se repite (sonda, retiro, sonda, retiro), se llama retención urinaria refractaria. En términos simples, la obstrucción es tan importante que la vejiga ya no puede vencerla sola, aunque uses medicamentos y aunque se intente varias veces. La salida sigue demasiado cerrada.

Cuatro pasos: retención aguda y sonda; alfabloqueador y retiro de la sonda; si orina solo sigue el riesgo, si no, otra sonda; si el ciclo se repite, retención refractaria y cirugía.
Figura 5. Qué pasa después de una retención de orina. Esquema ilustrativo. Fuente: [1].

En ese punto, la recomendación de operar es firme. La guía americana lo dice así: cuando la retención refractaria se debe a la próstata, y no a otras causas como una estrechez de la uretra o un problema de los nervios de la vejiga, la cirugía es el tratamiento principal [1]. La guía europea también la incluye entre las razones que suelen hacer necesaria la cirugía [5].

No es por comodidad ni por preferencia, sino porque seguir dependiendo de sondas no resuelve el problema de fondo. La cirugía se programa: no se hace en ese mismo instante.

¿Es malo vivir con sonda mucho tiempo?

La sonda mantiene el drenaje, pero no corrige la obstrucción. Es una medida temporal, no una solución definitiva.

Y mientras más tiempo se usa, o más veces se coloca y se retira, mayor es el riesgo de:

  • infecciones urinarias;
  • sangrado;
  • molestias persistentes;
  • lesiones en la uretra por la manipulación repetida.

La uretra es un conducto delicado. Si se lastima una y otra vez, puede cicatrizar y estrecharse: es la estenosis uretral. Y una estenosis puede convertirse en un problema nuevo, incluso independiente de la próstata. Es decir, resolver tarde la obstrucción puede acabar generando otro problema distinto.

Si por alguna razón no se puede operar, la sonda puede tener que quedarse mucho tiempo, con los riesgos que acabo de explicar. Es algo que se platica caso por caso.

¿Cuándo debo volver con el médico o ir a urgencias?

Platica con tu médico sobre las opciones para corregir la obstrucción si:

  • te han puesto una sonda más de una vez;
  • te la retiraron y, días o semanas después, volviste a tener dificultad para orinar;
  • te dijeron que tu próstata «se mete» en la vejiga en el ultrasonido;
  • llevas semanas o meses con la sonda puesta.

Si no puedes orinar en absoluto y te duele la parte baja del abdomen, busca atención de inmediato. Si tienes sonda y aparecen fiebre y escalofríos, si deja de drenar y te duele el bajo vientre, o si sangra mucho con coágulos, busca atención ese mismo día.

Si quieres saber qué pasa cuando la orina se acumula durante meses sin que duela, lo explico en ¿La próstata agrandada puede dañar los riñones?.

Lo esencial

  1. No poder orinar con la vejiga llena es una urgencia: la sonda es necesaria para vaciarla.
  2. La anestesia, el exceso de alcohol y algunos medicamentos pueden desencadenarla cuando la próstata ya está crecida.
  3. Antes de retirar la sonda se recomienda un alfabloqueador al menos tres días; unos 6 de cada 10 hombres vuelven a orinar solos.
  4. Aunque vuelvas a orinar, el riesgo de otra retención sigue si no se corrige la causa.
  5. Si el ciclo sonda, retiro, sonda se repite, la cirugía es el tratamiento principal: vivir con sonda no resuelve la obstrucción.

Preguntas frecuentes

¿La retención de orina siempre es por la próstata? No. En los hombres, alrededor de dos de cada tres retenciones se deben a la próstata crecida [8]. También puede deberse, por ejemplo, a una estrechez de la uretra o a un problema de los nervios de la vejiga [1], o a un medicamento [3]. Por eso hay que estudiar la causa antes de decidir el tratamiento.

¿Me pueden retirar la sonda si tengo una infección? La guía americana sugiere considerar esperar a que la infección se resuelva antes de intentar retirarla [1].

Ya oriné bien después de la sonda. ¿Hay algo que reduzca el riesgo de que se repita? Además del alfabloqueador [7], en hombres con la próstata crecida y síntomas, la finasterida y la dutasterida reducen el riesgo de llegar a una retención [1]. Esos estudios no se hicieron en hombres que ya habían tenido una; si te convienen, lo decide tu médico.

Te lo explico en video

Si quieres verme explicarlo, te invito a ver este video.

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Referencias (8)
  1. Sandhu JS, Bixler BR, Dahm P, Goueli R, Kirkby E, Stoffel JT, et al. Management of lower urinary tract symptoms attributed to benign prostatic hyperplasia (BPH): AUA guideline amendment 2023. J Urol. 2024;211(1):11-9. doi:10.1097/JU.0000000000003698. PMID: 37706750. Versión íntegra [Internet]. Linthicum (MD): American Urological Association; 2023 [citado 5 oct 2026]. Disponible en: https://www.auanet.org/guidelines-and-quality/guidelines.
  2. Fitzpatrick JM, Desgrandchamps F, Adjali K, Gomez Guerra L, Hong SJ, El Khalid S, et al. Management of acute urinary retention: a worldwide survey of 6074 men with benign prostatic hyperplasia. BJU Int. 2012;109(1):88-95. doi:10.1111/j.1464-410X.2011.10430.x. PMID: 22117624.
  3. Verhamme KMC, Sturkenboom MCJM, Stricker BHC, Bosch R. Drug-induced urinary retention: incidence, management and prevention. Drug Saf. 2008;31(5):373-88. doi:10.2165/00002018-200831050-00002. PMID: 18422378.
  4. Jacobsen SJ, Jacobson DJ, Girman CJ, Roberts RO, Rhodes T, Guess HA, et al. Natural history of prostatism: risk factors for acute urinary retention. J Urol. 1997;158(2):481-7. doi:10.1016/s0022-5347(01)64508-7. PMID: 9224329.
  5. Cornu JN, Elterman D, Hashim H, Herrmann TRW, Karavitakis M, Malde S, et al. EAU Guidelines on Non-Neurogenic Male Lower Urinary Tract Symptoms (LUTS) [Internet]. Arnhem: EAU Guidelines Office; 2026 [citado 5 oct 2026]. Disponible en: https://uroweb.org/guidelines.
  6. Rieken M, Presicce F, Autorino R, De Nunzio C. Clinical significance of intravesical prostatic protrusion in the management of benign prostatic enlargement: a systematic review and critical analysis of current evidence. Minerva Urol Nefrol. 2017;69(6):548-55. doi:10.23736/S0393-2249.17.02828-4. PMID: 28263050.
  7. McNeill SA, Hargreave TB, Roehrborn CG; Alfaur study group. Alfuzosin 10 mg once daily in the management of acute urinary retention: results of a double-blind placebo-controlled study. Urology. 2005;65(1):83-9. doi:10.1016/j.urology.2004.07.042. PMID: 15667868.
  8. Gelber J, Singh A. Management of acute urinary retention in the emergency department. Emerg Med Pract. 2021;23(3):1-28. PMID: 33617212.

Este artículo es educativo y no sustituye el diagnóstico ni la consulta con un profesional de la salud. Si tienes síntomas, acude a tu médico.