En resumen: cuando la próstata crecida no deja que la vejiga se vacíe del todo, la orina que se queda puede formar piedras dentro de la vejiga [1]. Pueden dar dolor al orinar, un chorro que se corta, infecciones repetidas o sangre en la orina. Lo habitual es quitarla por la uretra, sin cortes, cuando es posible [2]. Pero la piedra es la consecuencia: si la obstrucción sigue, es más probable que vuelva a formarse [3, 4]. Por eso, cuando las piedras se repiten, las guías recomiendan operar también la próstata [1].
Cuando escuchamos «piedras urinarias», casi todo el mundo piensa en los riñones. Pero lo que muchos no saben es que también pueden formarse piedras dentro de la vejiga, y que una próstata crecida puede tener mucho que ver.
¿Se pueden formar piedras en la vejiga?
Sí. Son menos frecuentes que las del riñón: las de la vejiga son alrededor de 5 de cada 100 piedras de la vía urinaria [2]. Y la mayoría aparecen en hombres adultos que tienen la salida de la vejiga obstruida [5], como pasa cuando la próstata crece.
¿Por qué la próstata crecida forma piedras en la vejiga?
La próstata está justo debajo de la vejiga y rodea la uretra, el conducto por donde sale la orina. Imagínala como una dona atravesada por un popote: la dona es la próstata y el popote, la uretra. Con los años la próstata crece, y si la dona se hace más gruesa, el popote se aplasta.
Cuando la salida se estrecha, la vejiga muchas veces no logra vaciarse del todo: siempre queda un poco de orina dentro, y esa orina permanece ahí más tiempo del que debería. Según la guía americana, se cree que las piedras de vejiga que se repiten se deben a eso: a que la vejiga no se vacía y queda orina de forma persistente [1].

¿Cómo se forma la piedra?
Seguramente has visto lo que pasa en una tetera, una cafetera o una regadera: con el tiempo aparecen depósitos de minerales, pequeñas capas que se van acumulando poco a poco.
En la vejiga puede pasar algo parecido. La orina tiene minerales, sales y otras sustancias disueltas. Mientras entra y sale con normalidad, todo se mantiene en equilibrio. Pero cuando se queda estancada mucho tiempo, esas sustancias pueden empezar a separarse de la orina:
- Primero se forman pequeños cristales.
- Después, esos cristales se agrupan.
- Con el tiempo, forman una piedra dentro de la vejiga.

¿Qué síntomas da una piedra en la vejiga?
Puede dar:
- dolor al orinar;
- un chorro que se interrumpe de pronto;
- infecciones urinarias repetidas;
- sangre en la orina.
Varios de estos síntomas también pueden deberse a otras causas, así que conviene que un médico los revise.
¿Cómo se quita una piedra de la vejiga?
Una revisión de la Asociación Europea de Urología reunió los estudios sobre el tratamiento de las piedras de vejiga y concluyó [2]:
- La primera opción en adultos, cuando es posible, es quitarla por la uretra, sin cortes en la piel [2].
- Los tratamientos por la uretra o con una pequeña punción parecen tan eficaces como la cirugía abierta, y con ellos la sonda y la recuperación parecen ser más cortas [2].
- Romper la piedra desde fuera con ondas de choque, como a veces se hace con las del riñón, parece menos eficaz [2].
Si además hay que operar la próstata, la piedra se puede quitar en la misma operación; su tamaño y su número influyen en el tipo de cirugía que conviene [1].
Si me quitan la piedra, ¿puede volver a salir?
Sí, sobre todo si la obstrucción sigue ahí. La piedra es la consecuencia; el problema de fondo es la próstata que no deja vaciar la vejiga. Si solo se quita la piedra y la orina se sigue quedando, es más fácil que se forme otra.
Dos revisiones recientes de un grupo de la Asociación Europea de Urología reunieron los estudios disponibles, casi todos observacionales [3, 4]:
- Cuando se quitó la piedra y además se operó la próstata, la piedra volvió en 5 de cada 100 hombres o menos; cuando solo se quitó la piedra, en 10 a 25 de cada 100. La diferencia empezó a verse a partir de los 2 o 3 años [4].
- Operar las dos cosas a la vez redujo las recaídas y mejoró más los síntomas al orinar, aunque tuvo más complicaciones menores; en las graves no se vio diferencia [3].
- De los hombres a los que solo se les quitó la piedra, entre 10 y 41 de cada 100 necesitaron después operarse la próstata [3].
¿Necesito operarme la próstata si tengo una piedra en la vejiga?
Depende. Las guías consideran las piedras en la vejiga una razón para operar la próstata: la guía americana recomienda la cirugía cuando las piedras se repiten por la próstata [1], y la guía europea las incluye entre las razones que suelen hacer necesaria la operación [6].
Pero los estudios más recientes muestran que no todos los hombres con una piedra necesitan operarse la próstata en ese momento. La mayoría de los que solo se quitaron la piedra no necesitaron después la cirugía de próstata, y por eso los autores no recomiendan operarla de rutina a todos [4]. La cirugía de ambas cosas se recomienda en casos seleccionados, cuando la piedra se debe a la próstata y hay obstrucción [3].
En la práctica, se decide caso por caso. Influyen, por ejemplo, el tamaño de la próstata, cuánta orina queda en la vejiga y lo que tú prefieras [4]. Si las piedras vuelven, la recomendación de operar es clara [1].
¿Cuándo buscar atención?
Platica con tu médico si:
- ves sangre en la orina;
- el chorro se te corta de pronto mientras orinas;
- tienes infecciones urinarias que se repiten;
- te dijeron que te queda orina en la vejiga después de orinar.
Si no puedes orinar en absoluto y te duele la parte baja del abdomen, busca atención de inmediato. Si tienes fiebre y escalofríos con molestias al orinar, busca atención ese mismo día.
La orina que se queda en la vejiga también favorece las infecciones: lo explico en Infecciones urinarias repetidas en el hombre: cuándo es la próstata. Y si un día no puedes orinar, en No puedo orinar: qué hacer y qué pasa después de la sonda te explico qué sigue.
Lo esencial
- Las piedras también se forman en la vejiga, y la mayoría aparecen en hombres con la salida de la vejiga obstruida, como pasa con la próstata crecida.
- Se forman en la orina que se queda: primero cristales, luego grumos y al final una piedra.
- Pueden dar dolor al orinar, un chorro que se corta, infecciones repetidas o sangre en la orina.
- Lo habitual es quitar la piedra por la uretra, sin cortes.
- Si la obstrucción sigue, la piedra puede volver; cuando las piedras se repiten, las guías recomiendan operar también la próstata.
Preguntas frecuentes
¿Me pueden quitar la piedra y operar la próstata en la misma cirugía? Sí. La piedra se puede quitar en la misma operación que la próstata [1]. Hacer las dos cosas a la vez reduce las recaídas, aunque tiene más complicaciones menores [3].
¿Se puede romper con ondas de choque, como las del riñón? Se puede, pero parece menos eficaz que quitarla por la uretra [2].